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Por qué nos ponemos pruebas y como pasarlas

Las mujeres nos ponen a prueba. Eso ya lo tenemos claro.

También sabemos por qué las mujeres nos ponen a prueba. Sabemos que te ponen a prueba para ver tu debilidad, para ver si puedes mantener tu actitud. Para ver si te doblegas bajo presión y regalas tu poder.

También sabemos que ponerte a prueba no es malo. Una vez que pasas una prueba, ganas respeto, confianza y su atracción. Si no pasas la prueba, pierdes lo anterior.

Así que es bastante obvio que las pruebas a las que nos someten las mujeres son importantes, pero ¿sabes qué es aún más importante?

Las pruebas a las que te sometes tu mismo.

¿Qué es ponerse a prueba a uno mismo?

Puedes pensar en una prueba como una duda. Dudando que tienes suficiente confianza para hablar con esa chica. Dudar de tus habilidades para lograr tus metas. Dudar de tu fuerza y tu actitud como hombre. Dudar de tu nivel de atracción.

La duda es la última prueba que debes aprender a pasar. Esta es una de las mayores cosas que impide a la gente alcanzar sus objetivos y convertirse en la mejor versión de sí mismos (alias, un macho alfa).

Te voy a dar un ejemplo de un proceso mental y prueba personal que tuve el otro día con un cliente.

Estaba en una reunión hace unos días, pasando un mal rato. La reunión iba bien. Sin embargo, a pocas horas de la reunión mi actitud comenzó a venirse abajo, después de que, el director financiero de la empresa de mi cliente comenzara a reclamar documentos que era imposible tener redactados para ese día. Los dos teníamos a nuestros respectivos jefes observándonos, lo que convertía esta discusión en una lucha de actitudes, que comencé fallando hasta el punto de dudar de mi propia valía mientras dejaba que una inseguridad aleatoria inundara mi sistema y me dijera que no tenia suficiente capacidad para resolver la situación.

Esto duró literalmente varios segundos hasta darme cuenta que me estaba boicoteando a mi mismo, poniéndome a prueba dudando de mi valía, y que necesitaba pasar esta prueba. Me puse de nuevo en mi marco y continué rebatiendo punto por punto la posición de nuestra empresa sin ningún tipo de titubeo, quedando como uno de los más alfa en esta reunión. Terminé la tarde comiendo con mi jefe y el cliente. Por otro lado también observé al director financiero que comenzó la reunión con una mentalidad excelente, la había perdido durante el curso de la reunión y terminó teniendo una comida menos exitosa.

Lo importante de esta experiencia. Me puse a prueba dando importancia a lo que otra persona piensa de mi, permitiendo que dudara de mi mismo. Pero no, decidí que fallar mi propia prueba no me haría feliz ni respetarme a mí mismo. Salir de esa mentalidad me permitió recuperar mi confianza.

Lo ideal es, aprender a reconocer cuando te pones a prueba a ti mismo. Si puedes pasar tus propias pruebas, seras capaz de pasar cualquier prueba.

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